Viernes,
diez de la noche. Ahí lo vemos al Asesino Anónimo llamando por teléfono,
buscando a alguien con quien compartir su aburrimiento. Sale mañana, pero para
hoy no hizo planes.
No
tiene suerte. ¿Fede? Salió con Melisa. ¿Flash? Con Linda. ¿El Justiciero
Nocturno? Con Dolores. ¿Nekro? Con Pilar, su novia desde hace rato.
Prende
la tele. Engancha Jack & Jill y lo mira casi sin pestañear. Capítulo
genial. Esta es la última parte que nuestro héroe alcanza a escuchar:
Barto:
“Lo que vas a hacer es una locura”
Jill:
“Lo sé. Pero el tren del amor pasa sólo una vez en la vida. Podés elegir: te
subís o lo dejás pasar”.
El
Asesino Anónimo, instantáneamente, agarra el teléfono. Marca. Y habla.
-Hola.
¿Ojos Claros?... Necesito verte... Por favor, es muy importante... Sí... En
media hora, en el lugar de siempre... Dale, gracias.
(Me
sobro espacio, así que aprovecho para decirle a Lucas que es un capo, a Luis
que me devuelva Animal Man Nº1, a Nicki que consiga novia, a Marcelo que le
debo mis veinte próximas poesías y a todos ustedes que no puedo creer que estén
leyendo todas estas letras chiquitas y todos estos comentarios sin sentido. No
fumen y díganles a los que quieren, lo mucho que los quieren. Eso fue todo).


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