-¿Querés
casarte conmigo? –le pregunta el Asesino Anónimo a Ojos Claros.
-¿Casarnos?
–pregunta ella, atónita.
-No
digo ahora, puede ser en veinte años si querés. Pero esta es mi manera de
decirte que te amo, y que sólo quiero casarme si es con vos. O paso mi vida con
vos o la paso solo. Mi vida, sin vos, no tiene sentido. ¿Qué me decís?
Ojos
Claros seca una lágrima de su cara y sólo dice dos palabras: “Te amo”. Y lo
abraza. Y lo besa. Y lo mira. Y, navegando entre esos dos hermosos mares que lo
miraban, el Asesino le pregunta:
-¿Puedo
tomar eso como un sí?
Los
dos se ríen. Él le pone el anillo y le dice:
-Te
debo algo.
-¿Qué?
–pregunta ella.
Él
saca un pequeño grabador y lo prende. She’s mine, de Fito Páez, suena por el
parlante.
-¿Bailás?
–le pregunta.
Ella
sonríe. Y bailan bajo la luz de las estrellas. El Asesino siente algo extraño.
Y es que cuando se tiene algo tan hermoso y tan brillante cerca, se siente
algo… Se siente algo tan fuerte y tan frágil a la vez… Es como tener el
universo en tus manos… Como sentir la eternidad en un solo momento.
¡Snif!
¡Por dios, qué emotivo! Me hace acordar al final de la Cenicienta … Hablando en
serio, perdón a todos, estos capítulos son culpa de lo que produce tener un
compact de Alejandro Sanz cerca. No volverá a pasar.


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